martes, 10 de mayo de 2016

todas las palabras empiezan por DES

DESanimado, DESmotivado, DES lusionado, DES sperado,… son muchas las palabras que me vienen a la cabeza en esta etapa deportiva de mi humilde trayectoria y todas empiezan por las mismas letras.

Quise terminar una maratón de montaña decentemente y para ello me entrené a conciencia. Mi cuerpo no estaba acostumbrado a esos largos de 30 o 32 kilómetros y llegué muy justo a la fecha.  Ahora arrastro secuelas.

Seguramente todo podría arreglarse con un largo DESCANSO, temida palabra que cualquier deportista desea no escuchar nunca.

Mi fascitis plantar sigue ahí. Con el tiempo las molestias han pasado al talón. Además, una sobrecarga en el Aquiles me impide tirar la punta de los pies hacia adelante. No sé a dónde acudir. ¡Cochino dinero! Necesito un milagro que me quite la tontería y me deje seguir entrenando duro. Mientras tanto, troto como un pato DESorientado por el cauce del Río Turia a las 2 del mediodía, siempre que la faena me lo permite. Un entrene rápido, una ducha en el trabajo y macarrones integrales, esa es mi rutina un par de veces a la semana. Sin calentar, sin estiramientos al terminar. Entreno para mantenerme mínimamente, para sentirme vivo, eso si, sin obligaciones. Ahora mismo la batería me falla y si sigue fallando el motor al final ni arranca.

Ya no escribo porque no entreno como toca, no entreno como toca porque tengo dolores, tengo dolores porque no descanso y no descanso porque soy muy tozudo.


Confío en poder volver a correr “a gusto” algún día, simplemente disfrutando.

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