domingo, 7 de febrero de 2016

Espadán en el punto de mira

7 de febrero, Llombai, 25 km de montaña.

A dos semanas de la Maratón de Espadán (mi primera de montaña) corro en Llombai, 25 km para ir abriendo boca. 

9 de la mañana. Todo listo. Suena una traca de fondo y el crono se ponen en marcha. Salgo en buena posición y junto a los más de 400 corredores huimos del pueblo en busca de aire puro. Todo bien hasta que en el km 2 alguien grita "eiiii! que es per açí!!!!". Mal empezamos. Unos cuantos, siguiendo el rastro del corredor que tenemos delante nos desviamos del trayecto unos 100 metros. Retrocedemos e intentamos remontar posiciones pero ya se empieza a formar el primer "embudo". Los primeros kilómetros a 3:45 no han servido de mucho. Continuamos y empezamos a subir un par de kilómetros pero algo suaves. Lo duro sé que está por llegar, sobre el km 7, donde una cuesta muy pronunciada nos pone a cada uno en nuestro sitio; poco más de kilómetro y medio, con un ascenso de unos 170 metros. Descendemos y pronto volvemos a ascender de nuevo, 1 km con tan solo unos 100 metros de ascenso. Al km 11,5 otra vez para arriba. Más que una carrera esto parece un tiovivo. La carrera ya la conozco del año pasado. Es una carrera rápida con subidas bastante correderas salvo una. Lo malo es que, a pesar de la buena temperatura, hace mucho aire. Voy bien, pero aun queda mucho y a esta carrera le falta emoción. Entonces me acuerdo de mi entrenador y sus palabras "con cabeza, corre con cabeza". Y como chico obediente que soy me voy "de cabeza" al suelo sobre el km 15. Por suerte mis manos y mi rodilla izquierda se llevan el golpe. Caída tonta, absurda, sobre pista y sin arriesgar. Quizás la confianza y la falta de fuerza me llevan a no elevar tanto las piernas como debiera, motivo más que suficiente como para tropezarme con cualquier cosa que sobresale unos centímetros del suelo. Me levanto, con la ayuda de un corredor de Enguera que acababa de conocer (uno de los organizadores del trail de allí) y sigo mi camino. Empiezo trotanto suave y tengo buenas sensaciones. Parece que la rodilla se va calentando y puede funcionar casi al 100%. A tan solo 10 km de la meta y dejando "lo duro" atrás me viene un descenso complicado y no estoy en mi mejor momento. Me queda una única cuesta de pista sobre el 19 y ya todo terminará. Cojo el asfalto de nuevo y llaneo hacia el pueblo pero no voy más rápido de 4:30. Hoy no ha sido un gran día. Barxeta me dejó con muy buen sabor de boca y hoy no he podido repetir la experiencia.

Es evidente mi torpeza en la montaña, pues me tropiezo con cualquier animalito que se cruce en mi camino. Pero si ella es dura, yo más.

Casi ya estoy tocando la sierra de Espadán. Voy preparado pero... ¿lo suficiente? Por una parte voy tranquilo porque ya he hecho varios entrenes de 1600 durante estos meses de  entrenamiento. Por otro lado, he entrenado hasta 32 km y aún me quedan 10 más, los diez más duros de una maratón, donde se decide todo.

Solo me queda una semana más de carga. El sábado masaje y a partir del domingo empezaré a descansar,.. los rodajes serán mucho más suaves y las series más cortas. Ya está todo decidido. Lo duro ya pasó. Hasta la fecha, seguiré soñando.





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