17 de enero, 7:00 de la mañana. Salgo de mi casa rumbo a Barxeta. Nada más salir del garaje observo en el salpicadero del coche -3 ºC. Parece que vamos a pasar frío. Tras una hora de camino llego a mi destino, aquí ya a -4 ºC. Busco refugio en un bar y una excusa para ir al baño; el cortado de costumbre. Retiro mi dorsal y nos obsequian con una camiseta y una toalla, la cual me vendrá muy bien para taparme las piernas cuando esté dentro del coche (con la calefacción puesta) esperando a que se haga la hora. ¡Que frío tengo, joder! A quien le mandaría olvidarse el chandal en casa? Me siento como un extraño, todos me miran, y quizá sea porque voy paseándome en pantalón corto. Es posible, pero he de hacerme el duro, soy un machote, y los machotes no pasan frío.
Se acerca el momento, y 15 minutos antes salgo del coche “a tomar el fresco”, esta vez sin forro polar y con la mochila preparada. He de calentar mis músculos, aunque va a estar difícil. Una fuerte batucada se oye a lo lejos. Un grupo de percusionistas nos da “vidilla” a la cantidad de locos que nos concentramos en esa plaza. Pero ¡que frío tengo, joder!
Me coloco en las primeras posiciones. Salgo bastante rápido, como me dijo mi entrenador el día anterior. Tengo que apretar los primeros kilómetros antes de que venga “lo técnico”. No entro en calor. Llevo 2 camisetas, una larga y otra corta encima, mas la mochila que también me cubre la espalda. Aguanto hasta el 8 sin parar, pero es ahí donde una fuerte pendiente me obliga a andar. Me recupero un poco y zás, 1 kilómetro más tarde vuelvo a frenarme ante otra gran pendiente. Me encuentro bien. Los cuádriceps se me cargan, pero lo normal. Empiezo a tomarme cada media hora unas pastillas de Isostar que contienen Magnesio, Potasio y algunas vitaminas. Me las recomendó Maskarell y la verdad, no sé si por éstas o por qué pero hoy no he tenido ni una rampa. Alcanzo las crestas y todavía tengo fuerzas. Mantengo un ritmo cómodo durante bastante tiempo. Noto que en los llanos de pista no estoy muy ágil y me pasan bastantes corredores pero esta carrera para mi es un “tira y afloja”. Unas veces voy yo delante de otros, y otras veces son éstos mismos los que van delante de mi. Me suelto en las bajadas pero sin apretar. Hoy tengo 2 objetivos; primero y principal NO LESIONARME, tengo que llegar bien a la maratón de Espadán. Y segundo; intentar bajar algo el tiempo que hice hace dos años para así conseguir ganarme un puesto en la primera hoja de la clasificación.
Ya no me acuerdo del frío, solo temo a las rampas de los últimos kilómetros aunque tengo buenas sensaciones. Al parecer hoy va ser un gran día. Salgo del terreno montañoso y vuelvo al asfalto de camino a meta. Pese a los repechos que me voy encontrando en la recta final me encuentro con fuerzas y aprieto como si de una carrera popular se tratara. Los últimos metros son un placer. Termino por fin una carrera de montaña con muy buenas sensaciones, con ganas de comerme el mundo. No ha sido “un tiempazo” como diría yo pero al menos consigo bajar casi 10 minutos mi marca en este trail. Y todo sin lesionarme. OBJETIVOS CUMPLIDOS.
Ha sido una carrera rápida, explotando en la salida, manteniendo durante gran parte del recorrido y apretando en los últimos kilómetros. Cruzo el arco con un tiempo de 1:52. Mi primera carrera del año, la segunda con mi entrenador y muy contento con el resultado.
Recojo la bolsa del corredor, tomo un refresco y lo acompaño de higos secos. Me quedo un rato hablando compartiendo experiencias con algunos amigos pero pronto me voy hacia el coche. ¡Que frío tengo de nuevo, joder!
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