Ayer me levanté con el pie izquierdo. Mi Garmin 310XT no conectaba con los satélites y no conseguía arrancar. Tenía el presentimiento de que algo iba a ir mal en el Trail de Navarrés.
Me levanté sin tener claro qué iba a ponerme para competir esa mañana, hacía mucho frío sobre las 9 y había dormido poco esa noche. Decidí correr en manga larga, decisión no muy acertada. Salí a sensaciones, olvidándome del GPS que tanto me estaba dando por ____. Creía estar mejor físicamente pero tras los dos primeros kms, ya abandonando el asfalto me dí cuenta de lo mal que estaban mis cuádriceps. MAL, MUY MAL! cada vez lo veía todo más negro, debía haberme quedado a almorzar en el bar donde tomé café antes de salir, pensé. Quizás salimos muy rápidos, dejándonos llevar por el impulso de los corredores del Sprinttrail que salían a la vez que nosotros. Quizás simplemente me falte más fondo, más gimnasia. Quizás se me juntó todo, quizás...
Al poco doy el primer trago, ya tenia ganas de probar la mochila-chaleco que me había dejado un amigo para ver si me animaba a comprarme otra igual. Me salió el tiro por la culata. Estaba muy ilusionado en esta S-Lab de Salomon pero me decepcionaron bastante las bolsitas de hidratación delanteras. A medida que se iban vaciando y con el balanceo del cuerpo, se arrugaban y se metían dentro de su propio bolsillo sin darte cuenta, como si de un caracol acobardado refugiándose en su caparazón se tratara. MAL, MUY MAL! o mejor dicho FATAL! caí en el gran ERROR de probar las cosas en carrera, aunque nunca imaginé de que pudiera irme tan mal. Me sentía incómodo bebiendo, tanto que me atraganté con la primera pastilla de sales minerales. Pasé un rato malo.
Ya nada podía ir a peor. Bueno si, un golpe de calor me hubiera dado un buen escarmiento, pero no fué tan grave. Al final sí pasé algo de calor, y simplemente sudé un poco más de la cuenta.
Fuí media carrera acompañado de un amigo a un ritmo decente, pero el poco fondo que tengo me obligó a disminuir la marcha conforme iban pasando los kilómetros, mientras él se alejaba. Las últimas cuestas se me hicieron duras, pero era algo de esperar. Lo raro hubiera sido acabar fresco, o simplemente bien.
Ahora estoy decepcionado pero ilusionado. Ilusionado porque por fin "me lleva" un crack, un fenómeno del asfalto y de la montaña llamado Mascarell, al cual dejo mi tiempo y dedicación en sus manos. He de reconocer que cuando vi el pan de entrenamiento me chocaron los rodajes suaves que me había puesto de 4:40 o 4:45, pero ese es su método, y es el que he elegido yo. Confío en el.
Queda mucho por hacer pero mucho tiempo para disfrutarlo.
De momento, seguiré soñando…
Puesto 34 de la general, 23 de senior, 2:03:29, a 5:48 segun la organización
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